Apple ha decidido retrasar el despliegue de su nueva Siri con capacidades avanzadas de IA en los iPhone y iPad vendidos en Europa. El motivo está en las exigencias de la Ley de Mercados Digitales: Bruselas pide que otros asistentes puedan acceder a datos sensibles del sistema, algo que la compañía considera incompatible con su enfoque de privacidad. Mientras tanto, los Mac con Apple Silicon y las Vision Pro sí recibirán la actualización este año. Las herramientas de edición fotográfica como el borrador mágico llegarán sin restricciones geográficas.
En paralelo, Anthropic ha presentado Fable 5 para uso general y Mythos 5 para socios de confianza y entidades gubernamentales. El primer modelo destaca en programación y visión, permitiendo migrar millones de líneas de código en un día o reconstruir sitios web a partir de capturas de pantalla. Para evitar usos indebidos, redirige automáticamente las consultas sensibles sobre ciberseguridad, biología o química hacia una versión más limitada. El acceso a estos modelos ya está disponible en España y Europa con precios más bajos, aunque la empresa ha suspendido temporalmente el acceso a sus versiones más potentes fuera de Estados Unidos por prohibiciones regulatorias.
Estos avances contrastan con lo que está ocurriendo en el mercado laboral. Un análisis del Burning Glass Institute muestra que los jóvenes menores de 35 años con máster generalista tienen tasas de desempleo más altas que hace veinte años. La saturación de titulaciones y la llegada de la IA a puestos junior han llevado a muchas empresas a priorizar habilidades prácticas por encima de los títulos. En España la tasa de sobrecualificación ya alcanza el 35,8 %.
En Silicon Valley, la generación Z que funda startups ha adoptado otra estrategia. Jornadas de 92 horas semanales, rechazo al alcohol y una idea distinta de diversión: crear empresas en lugar de salir de fiesta. Reuniones en saunas o gimnasios han sustituido a las copas. La motivación declarada es la misma que impulsaba antes a las fiestas: la aventura, solo que ahora se mide en líneas de código y rondas de financiación.
El resultado es un ecosistema donde la innovación técnica avanza rápido, pero tanto la regulación como los cambios en el mercado de trabajo obligan a repensar qué significa realmente progresar en este sector.