Precios, IA y obras urbanas: cómo la tecnología redefine 2025
La tecnología ya no es solo gadgets y código: es una experiencia que se manifiesta en ofertas que acercan equipos de alto rendimiento, en debates sobre IA emocional y en infraestructuras que remodelan cómo vivimos y trabajamos.
En el frente de consumo, Xiaomi y Sony muestran que el ahorro puede estar al alcance: el robot aspirador Xiaomi Robot Vacuum X10+ se comercializa en Amazon a 549 euros, pero su precio oficial cae a 319 euros. Con un cupón de 10 euros, el coste final queda en 309 euros, una oferta que cambia la forma de acceder a tecnología de gama alta. Mientras, PlayStation Portal de Sony luce una rebaja de navidad que la sitúa en 171,08 euros gracias a AliExpress y al código ESBD12; de paso, la PS5 Slim Digital baja a 309,99 euros mediante ESBD40, complicando la decisión de consumidores y reforzando el eje del juego remoto en su ecosistema.
La conversación sobre tecnología no se limita al hardware. En una era en la que la inteligencia artificial generativa acompaña a millones, surgen vínculos emocionales con agentes algorítmicos: una tendencia que se expresa con términos como sicofancia algorítmica y con casos extremos que plantean preguntas sobre consentimiento, salud mental y el futuro de la interacción humano-máquina. Voces de la academia y de la ética advierten sobre riesgos como la viudez digital y los ‘deadbots’, mientras proliferan iniciativas artísticas que exploran cómo estas entidades influyen en la vida cotidiana y en el diseño de hogares y espacios.
El impacto socioterritorial también se manifiesta en la ciudad. En Tenerife, Las Teresitas pasó a simbolizar una historia de polémica urbanística: un mamotreto de hierro en primera línea de playa que, tras años de controversia, fue clausurado y derribado en 2017, restituyendo parte del paisaje y dejando una advertencia sobre los límites del urbanismo sin control. En Madrid, la M-30 continúa sosteniendo una revuelta de ingeniería: un parque de más de 16.000 m2, construido sobre 16 carriles, con 197 metros de estructura sostenida por 128 pilares, y un ambicioso plan que exige 110.031 toneladas de carga, readaptación de terreno y ocho pasarelas para salvar cedros centenarios, todo ello en una obra que espera finalizar en la primavera de 2027 y que ya ha obligado a dos grúas de más de 500 toneladas a trabajar de noche para evitar colapsos en una ciudad de más de tres millones de habitantes.
Entre ofertas, ética y urbanismo, la tecnología se revela como un espejo de nuestras prioridades: accesible para algunos, ambiciosa para otros; capaz de acercar experiencias y, al mismo tiempo, de plantear dilemas sobre la libertad, la seguridad y el impacto en la vida diaria. En este cruce de caminos, lo que importa es entender cómo cada innovación influye en la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos con el entorno que nos rodea.