Musk acusa haber sido engañado para invertir en OpenAI; juicio y retos de ingresos marcan el rumbo de la IA
El juicio entre Elon Musk y OpenAI ya está en marcha en un tribunal federal en Oakland. Musk declaró que fue engañado para invertir en la fundación de la compañía si supiera que abandonaría su misión sin fines de lucro.
Según su testimonio, Musk afirmó que no habría invertido sus recursos de más de 40 millones de dólares si la intención de OpenAI hubiera sido obtener beneficios económicos. Añadió que tuvo un papel clave en el inicio de OpenAI, al concebir la idea, el nombre y reclutar a personas clave. También subrayó su decisión de orientar la organización hacia el beneficio de toda la humanidad.
«Podría haberla iniciado como una empresa con fines de lucro, pero decidí no hacerlo. Elegí convertirla en algo para el beneficio de toda la humanidad», comentó, citan cadenas. En su declaración, Musk señaló que OpenAI arrancó en 2015 como una estructura sin fines de lucro y que la relación con Sam Altman y Greg Brockman se deterioró con el tiempo. En 2017 Musk se apartó de la junta y dejó de aportar recursos.
El caso también recoge que en 2019 la empresa pasó a una estructura de beneficio limitado y que el año pasado recibió aprobación regulatoria para transformarse en una corporación con fines de lucro, manteniendo sin embargo una configuración de beneficio limitado. Musk pidió al tribunal revocar esa aprobación para que OpenAI mantenga la mayoría sin fines de lucro, además de una compensación económica y el despido de Altman.
OpenAI ha calificado la demanda como infundada y motivada por la envidia para obstaculizar a un competidor directo. El juicio continúa y podría definir el futuro de la creadora de ChatGPT, mientras la defensa interroga a Musk para esclarecer su intención de controlar la organización.
En otro frente, las proyecciones de OpenAI para 2026 muestran dificultades en su curva de suscripciones. Las proyecciones internas señalan que ChatGPT Plus podría caer de 44 millones de suscriptores en 2025 a 9 millones en 2026. Para contrarrestar esa caída, OpenAI confía en ChatGPT Go, un plan con publicidad que busca crecer a 112 millones de suscriptores en doce meses, un incremento de 3.600%.
Las cuentas utilizadas por la empresa también apuntan a tensiones financieras, con una valoración de 852.000 millones de dólares y gastos en futuros centros de datos de alrededor de 600.000 millones. OpenAI espera ingresos de 30.000 millones frente a gastos de 25.000 millones, dejando un margen estrecho. En este marco, la firma ha señalado que la trayectoria hacia 1.000 millones de usuarios activos semanales no se está logrando y que la competencia de Anthropic está erosionando su posición en el mercado.
La estrategia para reactivarse incluye mantener el plan Pro de 200 dólares al mes, que quedará como una opción de nicho para usuarios intensivos, y centrarse en un volumen masivo a precio bajo con publicidad. Esta apuesta se ha comparado con movimientos de Netflix al incorporar planes con anuncios para sostener el crecimiento.
En paralelo, la discusión sobre el rumbo de OpenAI y su capacidad para sostener el crecimiento llega al terreno del entretenimiento y la tecnología, recordando que el desarrollo de la IA no es un único tablero de negocio sino un ecosistema en evolución que impacta desde inversiones hasta productos cotidianos.