IA y robótica: entre la precisión prometida y la necesidad de criterio humano
La cirugía de columna ha cambiado bastante desde los años 80. Hoy, la inteligencia artificial ayuda a analizar imágenes con más detalle y a preparar operaciones con guías en 3D que permiten cortes más exactos. Los robots aportan precisión y reducen la exposición a radiación durante el procedimiento.
José María López-Puerta, jefe de la Unidad de Raquis en el Hospital Virgen del Rocío, lo explica con un ejemplo claro: la robótica funciona como Google Maps. Te indica el camino, pero si no prestas atención puedes terminar en un problema. El robot no decide por el cirujano. Esa responsabilidad sigue en manos de quien tiene experiencia y conoce el terreno real.
En el próximo congreso de la Sociedad Española de Columna Vertebral se hablará mucho de estas herramientas. Casi 600 especialistas discutirán cómo integrar mejor la IA sin perder de vista que la última palabra la tiene el profesional.
El mismo debate aparece en otros ámbitos. Apple acaba de cerrar un acuerdo de 250 millones de dólares por una demanda colectiva en Estados Unidos. Los compradores de iPhone 15 Pro y de la serie iPhone 16 se quejaron de que las funciones de Apple Intelligence y la versión mejorada de Siri no estaban listas cuando se anunciaron. Muchas llegaron meses después mediante actualizaciones. Los pagos estimados oscilan entre 25 y 95 dólares por dispositivo, solo para quienes adquirieron los móviles en ese país entre junio de 2024 y marzo de 2025.
El caso muestra que anunciar capacidades de IA antes de que estén completamente operativas genera problemas. Los usuarios compraron esperando algo que, en la práctica, tardó en llegar.
Al mismo tiempo, empresas chinas presentan robots capaces de mostrar expresiones faciales cada vez más realistas. La tecnología avanza rápido en la imitación de gestos humanos, pero sigue dependiendo de quién la supervise y la oriente.
En todos estos ejemplos aparece la misma idea: las herramientas ayudan, pero no reemplazan el juicio. Quien usa IA o robótica necesita saber cuándo seguir la indicación y cuándo corregir el rumbo. Sin esa capa humana, el riesgo de desviarse aumenta.