IA entre límites y experiencias: cinco historias tech que marcan 2025

En 2025, la IA dejó de ser solo promesa para convertirse en una parte tangible del día a día del desarrollo de software y la experiencia del usuario. Cinco noticias nos muestran hacia dónde va la tecnología: más que una revolución, una serie de experimentos, límites y escenarios que conviven en la industria.

Dan Houser, cofundador de Rockstar y ahora al frente de Absurd Ventures, admite que la IA ya se usa en experimentos, pero advierte que no resolverá todos los problemas. En una entrevista para Sunday Brunch, con motivo de su libro A Better Paradise Volume One: An Aftermath, habla de un videojuego en desarrollo durante 18 meses cuyo lanzamiento podría demorarse años. La historia incluirá personajes creados con IA, pero enfatiza que «no va a resolver todos los problemas» y que, aunque hay áreas donde la IA avanza rápidamente, aún hay usos que no cumplen las promesas. Además, advierte que algunos venden la idea de un poder transformador para atraer inversiones. Su visión resume una verdad: el primer 80 % de la innovación suele ser fácil; el último 20 %, para simular con precisión la realidad, es muy, muy difícil.

Por otro lado, la industria explora la interfaz de interacción con IA. Gemini de Google introduce Dynamic View, una forma de pasar de respuestas en texto a simulaciones visuales y en tiempo real. El ejemplo: entender el problema de los tres cuerpos mediante una simulación interactiva que permite cambiar parámetros y ver efectos al instante. Esta característica apunta a hacer la IA más inmersiva, útil y atractiva, no solo para entender teorías, sino para aplicarlas en educación, diseño y otras áreas creativas.

En OpenAI, el impulso va más allá de las respuestas: un nuevo modo de «Investigación de compras» en ChatGPT plantea preguntas al usuario para refinar resultados y ofrece una guía de compras con elementos visuales e interactivos. Este enfoque puede facilitar decisiones y, potencialmente, crear nuevas vías de ingresos a través de comisiones, al convertir la IA en un asesor de compras más proactivo y adaptable a cada prompt.

En el plano creativo y de experiencia de usuario, una noticia de Gràffica señala que el Selected Bilbao-Bizkaia 2025, liderado por Ana Gea, Rodrigo Sánchez, Valentina D’Efilippo y TwoPoints, se ha agotado—un indicador claro de la demanda y el interés por las propuestas que vinculan diseño, tecnología y experiencias museográficas o creativas.

Y no todo sale como se planea en el extremo visionario de la tecnología: el último gran proyecto de Elon Musk fracasa y desaparece sin ruido en apenas meses. El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), concebido para optimizar el aparato público como si fuera una empresa tecnológica, ha sido disuelto antes de su fecha límite de 2026. Este giro recuerda que la intersección entre tecnología y gobierno está plagada de retos y que no siempre conducen al éxito automático.

Tomando estas historias como mapa, emerge un hilo claro: la IA y las tecnologías afines prometen herramientas poderosas, pero requieren criterios claros, gobernanza, ética y pruebas reales. No se trata de abandonar el impulso tecnológico, sino de calibrarlo con experiencia humana, visión creativa y responsabilidad. En un año donde lo visual, lo interactivo y lo práctico se entrelazan, el sector tech parece avanzar entre posibilidades ambiciosas y la prudencia necesaria para que esas promesas no queden solo en promesas.

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