Entre Coatlicue, Tsinghua y Starlink: cómo la IA, la conectividad y la ciberseguridad configuran el nuevo mapa tecnológico

En 2025, las decisiones en tecnología dejan de ser meras mejoras para convertirse en apuestas estratégicas con impacto de décadas. Países y empresas están invirtiendo en capacidad de procesamiento de datos, formación de talento y herramientas de seguridad para competir en un mundo cada vez más impulsado por la inteligencia artificial y la conectividad global.

Coatlicue simboliza esa orientación en México: la nueva supercomputadora pública, con inversión de 6 mil millones de pesos, tendrá una capacidad de 314 petaflops, impulsada por 14.480 GPUs. Su promesa es ser siete veces más potente que lo que existe en América Latina y estará operativa 24 meses después de enero de 2026. Su proyecto no es aislado: se busca cruzar información entre entidades como el SAT y aduanas para combatir evasión fiscal, así como apoyar predicciones climatológicas, planificación energética y exploración petrolera.

Además, Coatlicue no nace sin gente: junto a su desarrollo, se creó el Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial, un programa gratuito que certifica y capacita a 25 mil estudiantes al año en análisis de datos, nube, Java y ciberseguridad. La primera generación arrancará en enero de 2026 con 10 mil estudiantes que obtendrán doble certificación avalada por autoridades y por grandes empresas tecnológicas como Google, Microsoft, AWS, Oracle, Meta, IBM y Salesforce. Es, según el artículo, la apuesta más grande que un gobierno latinoamericano haya hecho para formar talento tecnológico propio.

Otra pieza clave es la cooperación internacional: un convenio con el Barcelona Supercomputing Center permitirá operar un Centro Mexicano de Supercómputo desde España, acelerando capacidades mientras se construye infraestructura propia. En contraste con inversiones anteriores, aquí hay una visión de largo plazo: Coatlicue podría convertir al Estado en una plataforma de desarrollo tecnológico, disponible para instituciones académicas, gobiernos y empresas.

Aun con estas expectativas, la nota recuerda que hoy la potencia de Coatlicue (314 petaflops) representa un salto enorme frente a la realidad actual de México, y señala que la batalla futura se ganará con ciencia y procesamiento de información verificable, no con promesas.

En la lectura general, estas medidas muestran una consistencia: liderazgo que entiende hacia dónde va el mundo y apuesta por habilidades y herramientas que generarán valor incluso cuando ya no estén en el poder. Es una narrativa de inversión en capacidad de datos y talento, con un claro componente de sostenibilidad y estrategia a largo plazo.

IA, patentes y liderazgo global: la historia de Tsinghua

En otro continente, la Universidad Tsinghua de China se destaca por un récord impresionante en patentes de IA y aprendizaje automático: 4.986 patentes entre 2005 y 2024, con 900 patentes registradas solo en 2024. Bloomberg, citando LexisNexis, sitúa a Tsinghua como motor de innovación, incluso como semillero de startups que ya han dado lugar a varias de las principales compañías de IA del país.

La reputación de Tsinghua va más allá de las cifras: se enfatiza su liderazgo en ingeniería, IA, informática e ingeniería química, y su capacidad para convertir logros académicos en éxitos empresariales. También se menciona que la institución ha generado una comunidad de talentos que impulsa proyectos como DeepSeek y que sus egresados han fundado al menos cuatro startups de IA relevantes en China. En este ecosistema, la Universidad aparece como un motor de progreso tecnológico y una vía para competir con las grandes potencias en la era de la IA.

Además, el artículo señala que China concentra más de la mitad de las familias de patentes activas en IA a nivel mundial y que el país está canalizando esa innovación hacia empresas y laboratorios, con ejemplos como chip de IA llamado Accel desarrollado para competir con tradicionales líderes del sector.

Conectividad que llega a más hogares: Starlink D2C en Chile

La conectividad directa al móvil llega a Latinoamérica con Starlink: Chile se convierte en el primer país de la región en acceder a la conexión D2C (Direct to Cell) a través del operador Entel. Esta tecnología permite recibir la señal del satélite directamente en el smartphone, sin necesidad de una antena parabólica.

La cobertura D2C de Starlink en Chile está, por ahora, orientada a mensajes de texto (SMS) en planes de 150 GB y 450 GB, con precios a partir de 12.990 pesos mensuales para usuarios de Entel y otros planes Black. Es importante recordar que el teléfono debe ser compatible con la tecnología y tener línea de visión directa al cielo; por el momento, la lista de modelos compatibles no incluye iPhone.

Con más de 650 satélites para este servicio, la promesa es frenar las zonas sin cobertura, abriendo posibilidades para zonas rurales y remotas donde históricamente la conectividad ha sido un desafío. Este paso sitúa a Chile como un laboratorio regional para la expansión de internet satelital directa al móvil, con miras a ampliar el alcance de datos fuera de las ciudades.

Protección de datos en la era de la IA: DLP y ciber resiliencia

En el mundo empresarial, la seguridad y la gestión de datos se han vuelto tan críticas como la innovación en IA. Un artículo de Silicon, con análisis de Symantec, subraya que la inteligencia artificial multiplica tanto las capacidades como los riesgos: la aparición de IA generativa y el uso de herramientas de IA por empleados plantean nuevos escenarios para la filtración y el mal uso de datos.

La respuesta pasa por la ciber resiliencia y soluciones de DLP (Data Loss Prevention): visibilidad de dónde residen y se mueven los datos, tanto en endpoints como en almacenamiento, web, correo y nube. La idea es escanear puntos finales, recursos compartidos y bases de datos para identificar información confidencial y mantener control, sin perder la flexibilidad necesaria para operar con IA.

Los expertos enfatizan la necesidad de una cultura del dato y de una gobernanza clara: clasificar correctamente la información y automatizar procesos que hoy son manuales, sin bloquear por completo la IA. En organizaciones como Ufinet, StratioBD, UCI, Six y Honeywell, se destacan enfoques que combinan IA con supervisión humana, y que exigen respuestas reguladoras y de concienciación para evitar riesgos como el shadow AI o salidas de datos sensibles hacia sistemas de IA no autorizados.

En conjunto, estas ideas señalan que la IA no debe verse solo como herramienta de productividad, sino como un catalizador de la necesidad de estructuras de seguridad, cumplimiento normativo y una ética de uso de datos que acompañe la innovación. La conclusión es clara: solo con DLP y una ciber resiliencia bien entendida las empresas podrán aprovechar el valor de la IA sin perder el control sobre su información crítica.

En estas historias hay un hilo común: inversión en capacidad de procesamiento y talento, expansión de la conectividad y un enfoque decidido en la protección de datos. Es un retrato de la tecnología como motor de progreso y, a la vez, como responsabilidad compartida entre gobiernos, universidades y empresas para construir un ecosistema más seguro y competitivo.

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