Del spearphishing a drones: IA, seguridad y drones marcan 2026

Del spearphishing a drones: IA, seguridad y drones marcan 2026

En 2026, la tecnología se infiltra en casi todos los rincones: desde la forma en que se diseñan fraudes hasta la manera en que se muestran espectáculos que fusionan arte y ingeniería.

El spearphishing representa una evolución del phishing tradicional. A diferencia de los mensajes masivos que buscan víctimas al azar, estos ataques se dirigen a personas o empresas específicas. El atacante no improvisa: investiga, recopila datos públicos y diseña un mensaje que encaje perfectamente con la realidad de su objetivo, utilizando perfiles en redes sociales, sitios corporativos y plataformas profesionales.

Para lograrlo, el atacante analiza publicaciones, cargos laborales y comentarios que pueden aportar detalles valiosos. Con esa información, elabora correos o mensajes que aparentan provenir de colegas, superiores, proveedores o instituciones legítimas. La clave está en la personalización. El mensaje puede mencionar proyectos reales, fechas concretas o nombres auténticos, lo que genera confianza y reduce las sospechas. Cuando la víctima baja la guardia, puede terminar compartiendo credenciales, descargando archivos maliciosos o ingresando datos en sitios falsificados.

Las plataformas digitales se han convertido en un terreno fértil para estos engaños. LinkedIn expone organigramas y trayectorias profesionales; GitHub puede revelar direcciones de correo corporativas y detalles técnicos; Instagram y X ofrecen pistas sobre rutinas y movimientos personales; incluso sitios web corporativos aportan información útil. Todo suma en la recopilación previa, que es la base del spearphishing.

Más que un ataque técnico, se trata de una estrategia de ingeniería social. El atacante construye una narrativa convincente, simulando solicitudes urgentes de pago, actualizaciones de credenciales o archivos compartidos por un compañero. El tono transmite urgencia o autoridad, factores que aumentan la probabilidad de que la víctima actúe sin verificar.

Las consecuencias pueden ser graves: robo de contraseñas y datos personales, fraudes económicos o filtraciones de información confidencial. En el ámbito empresarial, un solo clic puede traducirse en pérdidas financieras y daños reputacionales significativos. Frente a esta amenaza, la prevención es fundamental: identificar señales de alerta como solicitudes de información confidencial con urgencia, enlaces a páginas con variaciones en la dirección web o archivos inesperados.

Entre las recomendaciones se incluyen evitar hacer clic en enlaces sospechosos, mantener el software actualizado y usar contraseñas robustas y únicas para cada servicio. Activar la autenticación en dos pasos siempre que sea posible también ayuda. Limitar la información que se comparte en línea reduce la exposición; revisar la configuración de privacidad y pensar dos veces antes de publicar datos sensibles puede evitar que terceros recolecten datos útiles para un ataque.

En esencia, el spearphishing demuestra que la seguridad digital ya no depende solo de sistemas avanzados, sino de hábitos cotidianos. En un entorno donde cada publicación deja una huella, la conciencia y la prudencia se vuelven la primera línea de defensa frente a una estafa que, antes de atacar, se toma el tiempo de conocerte.

Pasando a otros horizontes tecnológicos, las exhibiciones de drones en China reflejan un salto de escala y precisión. Durante el 75 aniversario de la República Popular China se controlaron más de 10.000 drones desde un único ordenador, concretamente 10.179, para formar figuras icónicas sobre Shenzhen. A principios de febrero de 2026 se realizaron ensayos en Heifei con más de 20.000 drones trazando figuras en tres dimensiones con un nivel de complejidad notable.

Otros hitos incluyen una gala de innovación que mostró 10.000 drones sincronizados para iluminar imágenes de la ópera china y una demostración anterior con 1.024 drones formando estructuras robóticas o de ADN. En Chongqing, justo para dar la bienvenida al 2026, 8.000 drones sobre el río Yangtze crearon figuras como un dragón y un caballo. En Guangzhou, durante los Juegos Nacionales, más de mil drones ofrecieron siluetas en movimiento. En el registro Guinness, Liuyang ostenta récords históricos: 15.947 drones sincronizados en octubre de 2025 y 7.496 fuegos artificiales creados por drones. Más reciente, 11.198 drones en Heyuan en 2025 mostraron la evolución de la técnica. Detrás de estos logros están empresas como High Great y Damoda, que destacan por mantener miles de dispositivos en el aire con latencia de milisegundos y precisión de GPS.

En el plano de consumo, la oferta de dispositivos modernos también se mantiene dinámica. Una HONOR Pad 10 se presenta como una de las mejores tablets Android por 300 euros o menos; otras referencias destacan el Huawei Watch D2, un GPS de Garmin para ciclistas, el Redmi Watch 5 Active y una propuesta de Lenovo con una RTX 5060, 32 GB de RAM y un SSD de 1 TB con descuento. El mercado continúa brindando opciones para equiparse con tecnología de punta sin sobrepasar el presupuesto.

En el terreno económico, las noticias señalan un giro en el poder de negociación entre trabajo y capital. La proporción de ingresos laborales en el PIB global se sitúa en 52,4%, su nivel más bajo histórico, mientras que la productividad ha crecido más rápido que la compensación salarial. Investigaciones citadas apuntan que herramientas de software e IA permiten a las empresas escalar beneficios sin aumentar la mano de obra, afectando especialmente a trabajadores de nivel medio y a ofertas de empleo para perfiles más jóvenes. Este fenómeno, junto con tendencias de IA, alimenta debates sobre el balance entre innovación y bienestar laboral.

Para cerrar este mosaico, una infografía publicada en diciembre de 2025 recoge las 10 webs de inteligencia artificial más visitadas del mundo, poniendo de manifiesto que la conversación sobre IA está en el centro de la escena tecnológica y de negocio.

En conjunto, estas historias revelan un 2026 marcado por avances llamativos, aprendizaje en seguridad digital y una economía donde la tecnología, la automatización y la experiencia del usuario conviven con retos de empleo y bienestar. El resultado es un paisaje dinámico, donde la innovación impulsa oportunidades y obliga a replantear prácticas, hábitos y estrategias a todos los niveles.

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