Del Pixel 11 con luces LED al veto de China en solares: Cómo la IA y la geopolítica moldean el hardware de 2026
Las filtraciones sobre el Google Pixel 11 Pro me han pillado por sorpresa. Adiós al sensor de temperatura en los modelos Pro y Pro XL. En su lugar, una matriz de luces LED RGB integrada en la barra de cámaras, bautizada como Pixel Glow. Se parece al sistema Glyph de Nothing, pero más discreto. Me imagino notificaciones luminosas parpadeando en la oscuridad, algo práctico y con estilo.
Las pantallas no se quedan atrás. OLED LTPO de 6,3 pulgadas en el Pro y 6,8 en el XL, con 2.450 nits en exteriores y hasta 3.600 nits de pico. Dentro, el Tensor G6, fabricado por TSMC en 2 nm, con un núcleo ARM C1-Ultra a 4,11 GHz, GPU PowerVR y el chip de seguridad Titan de tercera generación. RAM en 12 o 16 GB, y un módem MediaTek M90 para mejor estabilidad en redes. La cámara gana un sensor principal de 50 megapíxeles y un nuevo teleobjetivo. La batería, 4.700 mAh en Pro y 5.000 en XL, aunque hablan de capacidad mínima, así que igual no baja tanto como parece.
No hay rastro del Project Toscana, ese Face ID infrarrojo que esperábamos. Google sigue su ritmo.
En el mundo de las consolas, Asha Sharma está cambiando Xbox desde la base. Ya hay un nuevo logo que mira al pasado, y fondos en la interfaz que celebran generaciones de la consola. El 7 de mayo de 2026 llega Project Helix, un hardware que borra líneas entre consola tradicional y PC de gama alta. Corre software de múltiples plataformas en un solo chasis. El problema: crisis en suministros de memorias, lo que disparará el precio como un PC potente.
Todo esto suena genial, pero la realidad golpea con dependencias. La UE acaba de vetar proveedores chinos como Huawei y Sungrow en inversores para parques solares y sistemas de baterías financiados financiados con fondos europeos. A partir de noviembre, ni un euro para equipos de alto riesgo de China, Rusia, Irán o Corea del Norte. El miedo es real: ciberataques que apaguen remotamente la red, como pasó en el apagón de España y Portugal el 28 de abril de 2025, ligado a inversores fotovoltaicos.
En España, el 70% de los inversores son chinos: Huawei con 36,5%, Sungrow 29,7%. Proyectos como la red XCAT de Cataluña ya se tambalean. El coste extra es bajo, solo un 2% más en grandes parques, pero obliga a mirar a Japón, Corea del Sur o EE.UU. China protesta, habla de politización.
Estos riesgos ciber no paran en energía. El Banco Central Europeo convoca a bancos como Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell para planes de contingencia por Claude Mythos Preview de Anthropic. Este modelo encuentra vulnerabilidades zero-day en código, incluso genera exploits. Acceso restringido a Project Glasswing: Amazon, Apple, Microsoft, Alphabet, JP Morgan. Europa espera, mientras Reino Unido ya prueba y confirma su poder. Si cae en malas manos, robos masivos en finanzas.
Anthropic reporta posibles accesos no autorizados. OpenAI tiene algo similar con GPT-5-5 Cyber. Es como una bomba nuclear en ciberseguridad.
Y ahí entra Juan Diego Polo con su libro La ciencia de decidir. Ingeniero de telecomunicaciones y divulgador, habla de cómo cedemos ‘quesitos’ cognitivos a la tech: memoria al Google, orientación al GPS, creatividad y pensamiento crítico a la IA. Puede ser muleta o amplificador. Si delegas sin pensar, pierdes el hábito de decidir. Una herramienta que responde fácil hace que preguntes peor.
Pienso en todo esto mientras veo estas noticias. Hardware innovador como Pixel o Helix nos emociona, pero geopolítica y IA como Mythos nos recuerdan vulnerabilidades. Al final, como dice Polo, la ausencia de decisión es una decisión. En tech, seguirá siendo nuestra.