De la placenta artificial con IA a la dependencia Microsoft en Defensa: Ingeniería real en 2026

Los hospitales Clínic y Sant Joan de Dèu presentaron resultados concretos del proyecto fetaLife: un prototipo de incubadora líquida que mantiene fetos de oveja vivos durante 21 días en condiciones estables. El animal, llamado Gaia, muestra a los 13 meses un neurodesarrollo comparable al de gestaciones naturales. Detrás hay un equipo de más de 35 investigadores que incluye médicos, biólogos, ingenieros y matemáticos, junto con una herramienta de inteligencia artificial y ocho componentes distintos que han sido iterados en cientos de experimentos.

Controlar un sistema biológico como si fuera un proceso industrial

Desde el punto de vista de un ingeniero, simular una placenta artificial implica modelar con precisión flujos de líquido amniótico, oxigenación, eliminación de dióxido de carbono y homeostasis metabólica. Se necesita un controlador que ajuste bombas, oxigenadores y filtros en tiempo real, muy parecido a un sistema de control PID pero con IA supervisando desviaciones fisiológicas que no se pueden predecir analíticamente. El hecho de que el presupuesto haya sido de 7,65 millones de euros de la Fundación La Caixa y que se haya requerido la colaboración de hasta 150 personas en picos refleja la complejidad real de pasar de la ciencia ficción a un dispositivo que podría trasladar prematuros extremos de menos de seis meses a una incubadora convencional con mejores pronósticos.

La interfaz del sistema operativo como agente conversacional

En paralelo, se filtra el proyecto Aion de Microsoft, un sistema operativo experimental donde Copilot no es un asistente más sino que sustituye por completo al menú Inicio. Sin confirmación oficial, parece un experimento interno que empuja la computación agentica: en lugar de navegar por menús y archivos, el SO interpreta intenciones expresadas en lenguaje natural y ejecuta flujos de trabajo completos. Edge ya realiza parte de esas tareas agenticas dentro de su entorno web, lo que sugiere que Microsoft mantiene Windows y Copilot como piezas separadas de cara al público mientras prueba internamente una fusión más profunda.

Cuando la soberanía tecnológica se traduce en 89 millones de licencias Microsoft

Telefónica acaba de adjudicarse un contrato de 89,1 millones de euros hasta junio de 2029 para renovar el software corporativo del Ministerio de Defensa. La tarea principal consiste en suministrar y dar soporte a 63.000 licencias EMS E3, 63.000 de Exchange Online Plan 1, 15.814 de Microsoft 365 Apps Enterprise y 9.715 de Microsoft 365 E5, además de SharePoint Server, Exchange Server, Office LTSC 2024, Windows 365, Visio, Project, Power Apps y Power Automate. Estas licencias alimentan la Infraestructura Integral de Información para la Defensa (I3D) y la red de telecomunicaciones que sustenta gran parte de los sistemas del ministerio.

El contrato, enmarcado en el Sistema Dinámico de Adquisición SDA 25/2022 lote 6 de productividad y colaboración, incluye soporte para entornos híbridos nube e instalaciones locales. Aquí la realidad técnica es incómoda: a pesar de los discursos sobre soberanía, la administración pública española sigue profundamente anclada en el ecosistema Microsoft. Las licencias M365 E5 incorporan capacidades avanzadas de Copilot, lo que significa que la renovación no es solo mantenimiento sino también la actualización silenciosa de herramientas de IA embebidas en la productividad diaria.

Hardware que falla en los primeros 20 minutos

Los primeros usuarios de la Steam Deck, a la que algunos ya llaman Steam Machine, están reportando su propia versión de la línea roja de la muerte. Un dispositivo se bloqueó completamente después de jugar cinco minutos a No Man's Sky y aplicar una actualización de software. La barra LED frontal mostró rojo parpadeante en la mitad derecha, indicador de fallo en la GPU. Otros parpadeos señalan problemas de memoria, SSD no detectado, RAM o sobrecalentamiento. El caso recuerda demasiado al anillo rojo de la muerte de la Xbox 360, solo que esta vez estamos hablando de un handheld Linux con APU AMD que cuesta más de 1.000 euros.

Shuhei Yoshida, exjefe de PlayStation Studios, reconoció tras probarlo que es difícil de recomendar dada la relación prestaciones-precio. El incidente subraya los desafíos de integración a bajo nivel: drivers de GPU inestables bajo SteamOS, gestión térmica agresiva en factor de forma portátil y la fragilidad de actualizaciones que tocan el kernel o el firmware. Un brick temporal por una actualización no es el mejor arranque para un producto que pretende competir en el espacio de gaming handheld.

La IA no es solo inversión, es ejecución técnica

EXPANSIÓN arranca esta semana su suplemento Directivos en Verano con una serie que analiza precisamente las apuestas de inteligencia artificial de empresas como Telefónica, BBVA, Santander, Inditex, Iberdrola, ACS, Indra o Alphabet. Los reportajes se centran en herramientas concretas que estas compañías han desplegado en los últimos meses. El contraste es evidente: mientras fetaLife demuestra lo que se consigue con colaboración multidisciplinar, presupuesto controlado e ingeniería aplicada a un problema biológico concreto, la mayoría de iniciativas corporativas de IA siguen dependiendo de los mismos proveedores que dominan el contrato de Defensa.

La lección para cualquier arquitecto de software en 2026 es que la IA no resuelve por sí sola los problemas de integración, fiabilidad o dependencia. Requiere equipos que combinen dominio específico, matemáticas y control de sistemas. Los 21 días de supervivencia en el modelo animal no llegaron por un modelo de lenguaje grande, llegaron por iteración obsesiva de prototipos y validación rigurosa. El resto, desde interfaces agenticas experimentales hasta licencias masivas y LEDs rojos de fallo, son simplemente recordatorios de que la infraestructura siempre importa más que el titular.

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