La IA ya llega a relojes, sistemas operativos y coches eléctricos

El Samsung Galaxy Watch7 es una de esas recomendaciones que siguen teniendo sentido si usas Android. Su pantalla Super AMOLED de 1,5 pulgadas llega a 2000 nits, lo que ayuda bastante cuando sales a la calle. Lleva el Exynos W1000 con 32 GB de almacenamiento, GPS de doble frecuencia y el sensor BioActive que mide frecuencia cardíaca, sueño, composición corporal y actividad. Funciona con Wear OS y trae funciones de Galaxy AI para dar consejos personalizados de salud.

Amazon intentó que sus empleados se familiarizaran más con la IA creando un ranking interno con premios PhoneTool. El experimento terminó antes de tiempo porque varios empleados hicieron trampas para subir posiciones. Aun así, la compañía considera que cumplió su objetivo: ahora hay mucha más gente dentro usando estas herramientas. En el comunicado interno lo dejaron claro: “con tantas personas familiarizadas con la IA y miles de premios otorgados, creemos que el proyecto alcanzó sus objetivos”.

Microsoft va más allá con Project Solara. Ha creado un sistema basado en Android open source que elimina las aplicaciones tradicionales y en su lugar ejecuta agentes de IA. Lo llaman Microsoft Device Ecosystem Platform y usa una interfaz que se genera según lo que necesita el agente en cada momento. Ya están preparando pruebas con empresas como AccuWeather, Best Buy, CVS Health, Levi’s y Target, aunque todavía no hay dispositivos a la venta.

Foxconn, el fabricante del iPhone, ha presentado el Cavira, un SUV eléctrico pensado para competir con el Model Y de Tesla. La versión básica tiene 249 CV y 578 km de autonomía. La versión más potente llega a 468 CV y acelera de 0 a 100 en 3,8 segundos. Usa batería LFP de 82,7 kWh y admite carga rápida de hasta 175 kW.

Todo esto tiene un coste. Según un informe de la ONU, los centros de datos ya consumen tanta electricidad como Francia entera. Para 2030 se espera que generen tanto CO2 como Reino Unido y que usen tanta agua como 1.300 millones de personas en un año. La IA ya representa el 20 % del consumo de estos centros y se prevé que llegue al 40 %. Solo ChatGPT procesa 2.500 millones de consultas al día. En 2025 los centros de datos emitieron 189 millones de toneladas de CO2. La recomendación es clara: usar la IA con cabeza, evitar prompts innecesarios y apostar por modelos más pequeños y eficientes.

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