Manos robóticas de LinkerBot: precisión milimétrica y habilidades transferibles con LinkerSkillNet

Manos robóticas de LinkerBot: precisión milimétrica y habilidades transferibles con LinkerSkillNet

En un momento en que la automatización se infiltra en más rincones de la industria, una tendencia central es la capacidad de las manos de los robots para manipular con destreza y aprender nuevas tareas. LinkerBot, una startup china con sede en Pekín y fundada en 2023 por Alex Zhou Yong, está avanzando en esa dirección con una familia de manos diseñadas para tareas delicadas.

El modelo O6, punto de entrada de la línea, ofrece 11 grados de libertad y puede ejercer una fuerza de agarre de hasta 50 kg, con un peso aproximado de 370 gramos. Se describe como un equilibrio entre ligereza y rendimiento, y LinkerBot afirma que la mano puede ser hasta diez veces más durable que alternativas y a un costo significativamente menor.

Más allá del O6 existen versiones de la familia Linker Hand que van desde 6 hasta 42 grados de libertad, pensadas para adaptar la solución a distintos robots. Entre ellas destaca el modelo L30, con una precisión declarada de ±0,2 mm, adecuada para tareas de montaje que requieren alineación milimétrica. El catálogo también incluye la serie de manos de uso general, que permiten combinar seguridad y suavidad para entornos domésticos o industriales.

El componente de software es crucial. LinkerSkillNet es una biblioteca que transforma habilidades humanas en capacidades reutilizables para manos robóticas. Según la compañía, la biblioteca ya contiene alrededor de 500 habilidades y podría duplicar su tamaño cada seis meses a medida que se añaden nuevas habilidades y se optimiza el aprendizaje. Este enfoque busca transferir destrezas entre distintos robots, facilitando tareas industriales de precisión o incluso procedimientos médicos.

El desarrollo de estas manos no es barato. Según la cobertura de Interesting Engineering, LinkerBot habría levantado cerca de 217 millones de dólares en una ronda Serie B, con financiamiento previo de 150 millones; la empresa afirma haber enviado su mano diestra número 10.000 y tener clientes como Samsung Electronics y universidades como la de Hong Kong y Stanford. Zhou cita a Doraemon como inspiración, no como bolsillo mágico, sino como recordatorio de la destreza necesaria para construir y perfeccionar herramientas.

La promesa de estas manos va más allá de la exhibición en eventos: es la integración con sensores, controladores y software que interpreta objetivos y ejecuta movimientos con seguridad y precisión. En entornos controlados, una mano diestra podría operar en líneas de ensamblaje, inspección o tareas delicadas, siempre bajo la supervisión humana que diseña procesos y resuelve incidencias.

El contexto económico y geopolítico reciente, con señales como la caída del dólar frente a la estabilidad del cobre por encima de 6 y los resultados sólidos de Nvidia, añade capas de complejidad al despliegue de estas tecnologías. Aun así, la evolución de las manos robóticas sugiere un punto de inflexión: pasar de mover objetos a manipular herramientas con habilidad podría redefinir la productividad en múltiples sectores.

La pregunta que queda por responder es cuándo estas soluciones llegarán a entornos masivos y qué roles verán los humanos complementando un trabajo cada vez más automatizado. La destreza de las manos robóticas se está convirtiendo en una vía para ampliar capacidades, no solo para reemplazar tareas repetitivas.

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