IA en 2026: movilidad inteligente, voz sintética y creatividad audiovisual

IA en 2026: movilidad inteligente, voz sintética y creatividad audiovisual

La inteligencia artificial está dejando de ser solo una promesa para convertirse en una protagonista cotidiana en industrias que van desde la movilidad urbana hasta el entretenimiento y el consumo de hardware.

En Madrid, EMT ha puesto el foco en la IA con Smart Tourism, un paraguas tecnológico que ayuda a planificar un día en la ciudad y, además, convierte el pago del transporte en una experiencia más fluida. El planificador de rutas con IA ofrece optimización temporal y de intereses; para los visitantes, y para los madrileños, una agenda de eventos y un conjunto de Ideas de planes para distintas preferencias.

Una de las funciones más destacadas es la posibilidad de pagar el transporte dependiente de la EMT mediante un código QR. Al generar la ruta, la herramienta indica el coste total y ofrece la opción de pagar con MPass. Para los residentes, la opción de usar la tarjeta CRTM, con abonos para usos frecuentes o MultiViaje para usos más espaciados, sigue siendo relevante, y recientemente el móvil empezó a servir como medio de pago, si bien la experiencia puede variar.

Además, la versión está disponible en web y está optimizada para móviles, lo que evita la necesidad de otra app; la gente puede acceder a la herramienta desde una dirección específica sin instalar software adicional. Este enfoque reduce fricción y mantiene la experiencia centrada en la ciudad y su gente.

La tecnología no se queda en la movilidad: el caso de la IA en la voz y la creación audiovisual ha llegado a los tribunales. Una demanda en California acusa a Google de usar la voz de un veterano presentador de NPR sin permiso para entrenar una de las voces de IA en NotebookLM. Los análisis forenses indican que, en ciertos casos, la probabilidad de similitud con la voz original supera un umbral significativo. Google respondió que la voz en NotebookLM se basa en un actor profesional contratado, no en la suplantación.

Este debate sobre propiedad intelectual y entrenamiento de modelos de IA se enmarca en un paisaje donde las regulaciones siguen buscando límites claros. En paralelo, Google anunció herramientas que otorgan a las personas más control sobre su información en línea, una señal de que los gigantes de la búsqueda intentan equilibrar utilidad y derechos de los usuarios.

En el mundo de la inversión y el entretenimiento, el fondo soberano de Arabia Saudí continúa expandiendo su presencia en la industria de los videojuegos móviles, un movimiento que forma parte de una estrategia mayor de controlar infraestructuras clave del gaming y convertir el ocio digital en un pilar económico.

En el hardware, Samsung presenta el Galaxy S26 Ultra con una hoja de especificaciones impresionante: pantalla Dynamic AMOLED de 6,9 pulgadas con tasa de refresco LTPO de hasta 120 Hz; procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5; hasta 16 GB de RAM; cámaras de hasta 200 MP y teleobjetivos con zoom; batería de 5.000 mAh con carga rápida de 60 W; certificación IP68 y compatibilidad con DeX y S-Pen. Es un ejemplo de como la experiencia del usuario se apoya en un espectro que combina rendimiento, fotografía y conectividad.

Otra cara de lo que llamamos IA en la creatividad es la tendencia Polaroid IA, un fenómeno que fusiona nostalgia analógica con generadores de imágenes. Herramientas como Gemini, Nano Banana, MyEdit y Kie.ai permiten transformar prompts detallados y fotos propias en instantáneas con estética Polaroid; también es posible animarlas en vídeos cortos para TikTok o Reels. En este ecosistema, la autoría y la ética ocupan un lugar central: la tecnología amplifica la creatividad, pero debe ir acompañada de transparencia y responsabilidad.

El camino que recorremos mezcla escenarios reales y posibilidades futuras: desde cómo una ciudad organiza un día de turismo con IA y pagos sin fricción, hasta cómo la voz de un presentador puede convertirse en un agente de IA y qué implica eso para la propiedad intelectual. Al mirar estos ejemplos, una cosa parece clara: la tecnología ya no solo atrae por su potencia técnica, sino por su capacidad para redefinir cómo vivimos, trabajamos y nos expresamos. Y esa reinvención no tiene freno, solo límites que debemos entender y gestionar con cuidado.

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