IA en 2026: drones en alta mar, ChatGPT en banca y regulación de la IA
En 2026, IA, drones y capacidades digitales están redefiniendo la forma en que se mantiene infraestructura crítica, se atiende a clientes y se diseñan políticas para un mundo cada vez más automatizado.
Un ejemplo claro es el avance en mantenimiento de aerogeneradores en alta mar. La startup danesa Quali Drone completó la primera inspección con drones sin contacto de una turbina eólica marina, y el hito se dio en el parque eólico marino Rødsand 2, operado por RWE desde 2010 frente a la costa de Dinamarca, en el Mar Báltico. El dron de gran tamaño vuela a escasa distancia de las palas mientras estas rotan a gran velocidad, sin interrumpir la generación de energía.
Más allá de la fotografía, el dron funciona como una plataforma de diagnóstico: utiliza IA basada en modelos de deep learning para identificar anomalías y aplica termografía para detectar desde erosión superficial hasta fracturas internas. Según Jesper Smit, CEO de Quali Drone, se ha pasado de un experimento a una solución operativa en condiciones reales de alta mar, con datos que se vuelven más precisos con cada vuelo.
Este cambio de paradigma tiene implicaciones económicas y ambientales. Energy Cluster Denmark resume el impacto: monitorizar la salud de las palas de forma continua y sin interrupciones podría hacer a la energía eólica marina más competitiva y segura.
En otro frente de la transformación tecnológica, BBVA México anunció una alianza con OpenAI para acercar capacidades de IA a sus clientes. Regalará tres meses sin costo de ChatGPT Go a sus más de 34 millones de clientes. ChatGPT Go está disponible en México desde 110 pesos mexicanos y, al término del periodo, quienes mantengan la suscripción podrían recibir 1,000 Puntos BBVA como bonificación. La promoción comienza el lunes 26 de enero, en el marco de un acuerdo global con OpenAI firmado en 2025 para impulsar la innovación basada en IA.
El alcance de la IA no se limita a el sector financiero. Una nueva encuesta de Gallup, citada por Boston Herald, aborda cómo los estadounidenses usan la IA en el trabajo, lo que subraya una mayor presencia de herramientas de IA en entornos laborales y sus posibles impactos en productividad y gestión del cambio.
En el ámbito de la regulación, RT informa sobre un país que ya ha dado el paso de regular el uso de la IA, marcando un precedente para otros mercados y usuarios. Este movimiento llega en un momento en el que las herramientas de IA se expanden rápidamente en empresas y dispositivos de consumo.
El ecosistema tecnológico también mira al hardware de consumo: se avanza hacia la próxima generación de dispositivos, con rumores sobre el iPhone 18 Pro que llegaría en septiembre, lo que ilustra que las capacidades de IA continúan integrándose al día a día de los usuarios finales.
En resumen, la convergencia de IA, vigilancia inteligente y soluciones transaccionales está redefiniendo operaciones, experiencia del cliente y políticas públicas. La pregunta ya no es si la IA llegará, sino cómo garantizar que su adopción sea segura, útil y centrada en la persona.
En definitiva, la década de la IA parece estar madurando hacia un paisaje donde el mantenimiento predictivo, la banca inteligente y la regulación efectiva coexisten con dispositivos de consumo cada vez más inteligentes —un ecosistema en el que la confianza es tan crucial como la eficiencia.