La promesa de la conducción autónoma L3 y la IA en autos, con Ford, Evangelion y Dell

La promesa de la conducción autónoma L3 y la IA llegan al coche, a la creatividad y a los dispositivos: un mapa unificado

La industria tecnológica y automotriz está atravesando cambios acelerados. En coches, la promesa de la conducción autónoma de nivel 3 sigue generando expectativas, mientras las promesas se enfrentan a la realidad de las condiciones necesarias para su funcionamiento. Ford dice que su sistema L3 llegará en 2028, como parte de una nueva plataforma de vehículos eléctricos. Mercedes-Benz ya opera un sistema L3 desde 2023 en autopistas mapeadas a velocidades limitadas; en China se han autorizado fabricantes para producir vehículos L3, con pruebas masivas y un mercado en crecimiento. Las cifras señaladas señalan que para 2026 podrían venderse casi 270.000 vehículos con L3 en China, y que la legalización podría generar demanda de componentes por 1,2 billones de yuanes para 2030. Pero, por ahora, la mayoría de sistemas son L2 o L2+ y requieren atención constante del conductor.

Entre tanto, la IA empieza a "invadir" el salpicadero. Ford anunció este año un asistente de voz potenciado con IA que primero estará en la aplicación móvil y luego en el vehículo, con la idea de que el móvil acompañe la experiencia. El objetivo es que pueda interpretar objetos fotografiados y responder si cabe en el maletero o en la cabina con dimensiones exactas del vehículo. Aunque Ford no está desarrollando sus propios modelos de lenguaje ni chips, afirma haber reducido los costes de sus sistemas de conducción sin manos en un 30% y no quiere entrar en una carrera de TOPS, a diferencia de Tesla. Otros fabricantes también exploran IA en infoentretenimiento, con ejemplos como chatbots en Mercedes-Benz, Opel, VW y Tesla. En resumen, las promesas son grandes, pero la realidad avanza con mejoras incrementales y con normas estrictas en algunos mercados.

La conversación sobre IA no se limita a coches. En el mundo de la creatividad, Hideaki Anno, creador de Evangelion, dice que la IA puede hacer trabajos similares a los de una persona y que, con regulación, podría permitir que sustituya a artistas en el futuro, aunque debe haber protecciones para evitar la reutilización de datos con derechos de autor. Esta visión resuena con debates en la industria creativa y convoca a pensar en un marco regulatorio que equilibre innovación y derechos.

La IA también llega a herramientas cotidianas: las aplicaciones de ChatGPT permiten conectar la inteligencia artificial con servicios externos como Google Drive, Outlook, Canva, TripAdvisor, Apple Music, Photoshop y más. Las apps pueden vincular cuentas para tareas como buscar información específica, editar documentos o automatizar acciones en otras plataformas; se pueden activar desde la sección de Aplicaciones o escribiendo un "@" seguido del nombre de la app en el chat. Esto amplía las capacidades de ChatGPT sin necesidad de dejar el ecosistema de la IA, pero requiere comprender que la vinculación de cuentas implica permisos explícitos y que el acceso a datos implica confianza en OpenAI.

En el ámbito de los dispositivos móviles, también se discute la potencia: incluso con hardware potente, los móviles no funcionan a máximo rendimiento de forma sostenida. El sistema gestiona la potencia para evitar calor excesivo, consumo desproporcionado y desgaste de la batería. Las frecuencias y voltajes se adaptan dinámicamente; se priorizan núcleos eficientes y se reserva la potencia para tareas que realmente se benefician de ella. En la práctica, esto se traduce en una experiencia estable y duradera, con juegos y tareas gráficas mostrando picos seguidos de estabilización para mantener la temperatura y la eficiencia.

Y en el mundo de los PCs, Dell ha reconocido que el mensaje "AI-first" no conecta con todos los compradores. Muchas personas siguen priorizando procesador, RAM, pantalla y precio, y cada vez más usuarios descubren que Linux ofrece una experiencia más libre y una alternativa sin costo de sistema operativo. Esta visión sugiere que la adopción de IA debe convivir con opciones que respeten la autonomía del usuario y la elección de plataforma.

En conjunto, estas piezas dibujan un mapa de la tecnología actual: promesas ambiciosas que conviven con límites técnicos y regulatorios, herramientas que amplían capacidades sin reemplazar la experiencia humana, y una creciente consciencia de que la innovación debe equilibrar rendimiento, seguridad y libertad de uso. En este momento, la conducción autónoma de nivel 3 y los asistentes con IA están en un camino de maduración; la IA no es un sustituto único, sino un complemento que requiere contexto, ajuste y gobernanza. Y como usuarios, debemos mirar estas noticias como un recordatorio de que el avance tecnológico no es lineal, sino una conversación entre fabricantes, reguladores, creadores y personas que usan la tecnología cada día.

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